Fundada en el siglo XIX, fue una de las principales instalaciones dedicadas a la producción de pólvora en el país, desempeñando un rol estratégico durante el periodo de la Independencia y en los años posteriores. Actualmente, sus ruinas, declaradas Monumento Nacional, ofrecen un vistazo al pasado industrial de Chile y son un punto de interés para quienes disfrutan del turismo patrimonial. La fábrica está rodeada de un entorno rural que agrega un aire de tranquilidad y misterio al lugar, convirtiéndolo en un destino atractivo para exploradores y amantes de la historia.